Hay muchísimos hombres activos, que encaran una relación con un pasivo total desconociendo cómo piensa, como siente, qué le gusta, cómo desea ser tratado etc, esto lleva a ciertas desiluciones o la mayoría de las veces a no poder consolidar una pareja estable. Esto pasa frecuentemente, porque el hombre activo, al relacionarse con otro hombre da por sentado que el hombre pasivo, piensa y siente igual que él. El hecho de ser hombres ambos, no significa que deseen lo mismo, y menos que aspiren a un igual relacionamiento. En este sentido se puede decir que la “homosexualidad”, debe entenderse desde una gran “homodiversidad”.
¿Qué es lo que todo hombre activo debe saber, al acercarse a un pasivo?
En primer lugar, que está frente a un hombre. Pero no por estar frente a un hombre, está frente a una persona idéntica. En segundo lugar, que es un hombre que desea establecer una relación, donde sea tratado de forma especial. En tercer lugar, es un hombre que renuncia a sus típicas características de macho, para regalárselas, entregáselas, (obsequiaselas), a su pareja activa. Esto debe ser muy valorado por el activo. En cuarto lugar, el pasivo es un hombre que necesita ser tratado de forma distinta. Cada cual, y en su grado, hará aparecer esa hembra que lleva dentro. El activo, deberá estar atento a esta importante característica, para complacerlo y para hacerle vivir en plenitud lo que emana de su forma de ser. En quinto lugar, el hombre pasivo es un hombre que se entrega en pequeñas cosas, que pueden o no estar vinculadas al sexo. El activo, debería estar atento y descubrirlas para valorarlas. En sexto lugar, el pasivo es una persona que desea ser poseído por el activo. Esa posesión puede manifestarse de diversas formas: en el relación sexual con la penetración, o en la vida diaria pidiéndole detalles sencillos pero que le demuesten que es poseído en todo momento. En séptimo lugar, el pasivo es un hombre que desea pertenecer a un activo. Le complace todo aquello que signifique la pertenencia a un hombre. Puede ser desde un detalle ínfimo, como un anillo o la comunicación directa de una linda frase donde el activo le comunique que le pertenece. En octavo lugar, el hombre pasivo se siente orgulloso de su hombre activo. Orgulloso en todo sentido, de pertenecerle, de entregérsele, de la vida profesional etc. Esto debe ser también valorado por el activo, y sentir el mismo orgullo por su pareja pasiva. En noveno lugar, el hombre pasivo por lo general tiene una sensilibidad especial. Esto incide en toda la relación. Esos detalles lo llevan a comprar ropa interior que le quede bien, colores que lo favorezcan, depilaciones etc. Muchas veces estas transformaciones son muy pequeñas, porque no puede exhibirlas en público. El activo debe estar atento a ellas, para descubrirlas y en su momento hacerle saber al pasivo que le gustan, que aprecia los cambios etc. En décimo lugar, considerar que el hombre pasivo, no es menos hombre por ser pasivo. Es un hombre especial, pero nunca menos que otro. Hacerlo sentir valorado, como persona y como hombre, es esencial a toda relación.